La peor racha
Llevo varios días atrapado en una mala racha. La peor racha desde que empecé en esto del poker online. Y aunque sé perfectamente que tarde o temprano a todos los jugadores de poker nos toca pasar por esto, no por ello me resulta menos frustrante.
La verdad es que la cifra que estoy perdiendo no alcanza ni los $200, con lo que tampoco debería quejarme demasiado. Ahora bien, si sólo estoy perdiendo eso no es porque la racha sea poco intensa, sino porque he tomado medidas para contrarrestar la mala suerte. ¿Qué hago? Juego más tight, bajo el nivel de las apuestas, miro más la tele. En los últimos meses he acumulado un montón de películas en DVD que ahora estoy aprovechando para ver. Las próximas serán Mulholland Drive y Gangs of New York.
Podría contar un sinfín de bad beats que he padecido estos días, pero me abstendré. Los bad beats son como los sueños: a cada uno le interesan los suyos, pero a nadie le importan los de los demás. Contaré sin embargo una jugada representativa de este período de prueba a que los Dioses del Poker me están sometiendo.
Hold'em con límite en Party Poker. Estoy en la ciega grande con 9
-10
. Cinco jugadores entran al bote. El flop viene 6
-7
-8
. ¡Menudo flop! No sólo tengo el nuts al haber ligado la escalera más alta, además tengo un 8,4% de conseguir escalera de color en el river y otro 26,6% de ligar color. De modo que hago bet y los cinco jugadores hacen call. En el turn sale el 9
. Ese naipe ya no me gusta tanto. Aunque es improbable, alguien con 10-J podría ganarme. Pero yo vuelvo a apostar y de nuevo los cinco jugadores hacen call. Y bueno, ¿cuál es la maldita carta que aparece en el river? El 10
. Mis cartas son ahora inútiles.
Hago check. Un jugador apuesta desde posición intermedia y todos vamos haciendo fold, conscientes de que entre tantos jugadores uno u otro tendrá la Jota. El último jugador en hablar, sin embargo, hace call. Y entonces se ven las cartas: el primero tenía A-4 y el último Q-8. Ambos se reparten el bote. ¿Qué os parece, no es recochineo?
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Ejército de enanos
La mala racha sigue sin dar señales de remitir. Voy probando cosas distintas: juego heads-ups, con límite, sin límite, mini-torneos... me muevo de una sala a otra... cambio de ordenador... juego con el mouse en la izquierda... juego con el monitor apagado... Nada da resultado. Pero bueno, como decía Nick "The Greek" Dandolos, "lo siguiente mejor a jugar y ganar, es jugar y perder". No, no, la verdad es que yo no pienso así. Para mí lo siguiente mejor a jugar y ganar es mirar una buena película. Últimamente me ha encantado Mulholland Drive.
Hasta la semana pasada no había jugado ningún día a Hold'em con límite en Party Poker. Estos días he merodeado un poco por las mesas de $2/$4 y, aunque no he ganado un céntimo, creo que la cosa promete. Hay que tener paciencia en esas mesas, eso desde luego. Jugar a low-limit Hold'em es como enfrentarse a un ejército de enanos: ninguno es más fuerte que tú, pero entre todos te pueden cascar. Cuando juego a low-limit mi objetivo está puesto en el medio plazo, de esa forma no me agobio tanto si en una sesión me destrozan a base de bad beats.
Volviendo al tema de la mala racha, me da ahora por pensar que si esto me hubiera sucedido cuando empezaba, probablemente habría abandonado el poker para siempre. No creo que hubiera sido capaz de sobrellevar una cosa así. A muchos jugadores les habrá pasado. Empezaron mal y se dijeron, esto del poker no es para mí. Una lástima porque si un pobre matao como yo puede ganar dinero jugando a poker online, cualquiera puede. De hecho, estoy pensando en cambiarle el nombre a este diario y ponerle "Diario online de un pobre matao que se gana la vida jugando a Internet Poker". Bueno, ahora en serio, considero que cuando uno pierde tiene que ser lo bastante lúcido como para identificar las razones por las que pierde. Si pierde porque juega mal, debe aprender o abandonar. Si pierde porque otros juegan mal, debe perseverar. El problema es que cuando se está empezando no se tiene la experiencia necesaria para juzgar la situación. Por eso si estáis empezando os recomiendo que os paséis por nuestro foro y aprendáis de las experiencias de nuestros foristas.
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Lo bonito que tiene el poker
¿Cuánto hace que empezó esta mala racha?, ¿quince, veinte días? Creo que una cosa así. ¿Y cuánto dinero he perdido en ese tiempo? Alrededor de los $300. Muy poco, la verdad. Lo mínimo, dadas las circunstancias. Ha habido varios días en los que me he retirado la mar de satisfecho con mis pérdidas. El martes, sin ir más lejos. De las 500 manos que jugué en Hold'em sin límite sólo gané quince, un tres por ciento. En cambio, ¡sólo dejé escapar $20! De haber jugado con menos disciplina hubiera perdido muchísimo más, porque mis cartas eran asquerosas; asquerosas de verdad. Lo que hice fue jugar pocas manos, no intentar faroles y no ir a ligar jugadas después del flop. Es que cuando se está inmerso en una mala racha, cualquier cosa que se intenta sale mal. Por lo tanto, mejor ser prudente y no intentar mucho.
Habrá quien diga que jugar así es jugar con miedo, y yo estoy totalmente de acuerdo. Cuando todo te sale en contra, juegas con miedo. Pero calculo que si estas semanas hubiera practicado mi juego habitual hubiera podido perder más de $1.500. Tranquilamente. Así que es bueno jugar con miedo cuando hay motivos para tener miedo.
Os habréis dado cuenta de que estoy hablando como si mi mala racha fuera cosa del pasado... Bueno, es imposible saberlo a ciencia cierta, pero tal vez la mala racha haya concluido ya. Los dos últimos días he ganado. De hecho, he ganado a lo grande. Entre ayer y anteayer he ganado más dinero del que había perdido durante toda la mala racha. Y así, ya vuelvo a sonreír, ya vuelvo a ser ese muchacho de carácter alegre y dicharachero que siempre fui.
Es lo bonito que tiene el poker. Durante tres semanas te hartas de perder, hasta el punto de que el mero hecho de pensar en las cartas te produce nauseas, y luego, en un par de sesiones buenas, pum, lo recuperas todo. La paciencia acaba viéndose recompensada.
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All-in con A4
Tenía pensado hablar un día más de mi mala racha y de las malas rachas en general, pero creo que voy a pasar... ¿Para qué torturase, verdad? He decidido que hoy voy a hablar de algo mucho más gratificante: las buenas rachas; y de una buena racha en particular: la mía. Porque, con excepción del viernes, en los últimos siete días no he parado de ganar. Parece que por fin los Dioses del Poker se han dado cuenta de la tremenda injusticia que se estaba cometiendo contra mí y han decidido intervenir.
La verdad es que no sé si esto es una buena racha o si es que simplemente las cosas han vuelto a la normalidad. Sea como sea, vuelvo a ganar. Y en consecuencia he deshecho los cambios que efectué para adaptarme a la mala racha; ahora juego más horas, juego en un nivel de apuestas más alto, voy a más manos, hago más faroles, miro menos la tele.
Ayer, en particular, fue un día excelente. Parecía que nada me pudiera salir mal. Ganaba incluso cuando cometía un error. De verdad. Fijaros en lo que me pasó en Party Poker, jugando a no-limit en tres mesas de compra máxima $50.
En un momento dado yo estaba ocupado con lo que pasaba en una mesa, pero de refilón pude ver que en una de las otras dos mesas me había salido AA. Al terminar la mano que me tenía ocupado, fui a la mesa en la que tenía los dos ases y vi que un jugador había subido $6 y otros tres le habían igualado. Qué raro, me dije, creo que voy a hacer all-in. Así que puse en la mesa todo lo que tenía, $94, convencido de que al menos uno me iba a hacer call. Y entonces, nada más hacer all-in, miro mis cartas y, oh noooooo, queeeeeé es esoooo. Me había equivocado de mesa y mis cartas no eran AA, sino A4. La confusión se había debido a que en las dos mesas estaba sentado en el mismo asiento y en las dos tenía la big blind en aquel momento. Qué coincidencia tan inoportuna.
El caso es que para mi sorpresa los tres primeros jugadores hacen fold, y el cuarto, que tiene $70, se lo piensa un buen rato y al final escribe en el chat «esta vez te voy a creer» y también hace fold. Ufffff. Pero yo, que soy un poco cabroncete, decido aprovechar la ocasión para darme un poco de publicidad y muestro mis cartas, A4, y acto seguido recibo insultos por todos lados. Dos manos después me sale KK y subo $6. El jugador que va después de mí hace all-in con todo lo que tiene, $12, y otro jugador hace call. Yo en este momento tengo un stack de $120 y el jugador que ha igualado es el único de la mesa que me tiene cubierto con sus $140, y estoy pensando que no quiero perder todo mi stack con KK y por lo tanto sólo hago call, dispuesto a retirarme en el flop si la cosa se pone chunga. Y en el flop sale K-8-A. Apuesto $14 y el otro me hace call, y yo pienso: «No puede tener AA, ¿verdad? No, no, no, no puede tener AA. Hubiera subido pre-flop, ¿verdad? Hubiera subido. Sólo tiene un As. Sólo uno. Un solo As». Pero bueno, de todas formas sé que voy a jugar la mano hasta el final. ¿Qué otra cosa puede hacerse con tres Ks...? El caso es que en la cuarta carta subo $32 y él sube $64 y yo le igualo y pongo los últimos $30 que me quedan y el me iguala. Y se descubren las dos manos y los $247 que hay en el centro se desplazan hacia mí. ¿Sabes lo que tenía mi adversario? AQ. Me parece a mí que la jugada del A4 le había hecho mella.
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Amsterdam
La semana pasada Zowie y yo nos fuimos a pasar unos días a Amsterdam. En parte, me supo mal hacer las maletas; me estaba yendo tan bien en Party Poker... Digamos que era el viaje adecuado en el momento inoportuno. Pero no podíamos cancelar el viaje: teníamos entradas para el concierto de Tom Waits, y hemos esperado añísimos para verle en directo.
Pero, en efecto, es tan equivocado interrumpir el juego durante una buena racha, como lo es continuar cuando se está hundido en una mala racha y se ha perdido el control. Desde que hemos vuelto de Amsterdam, no he vuelto a ganar. Y los síntomas son los mismos de cuando atravesaba la mala racha.
Caramba, ahora estoy pensado... si alguien llega por primera vez a esta web y empieza a leer mi diario por las últimas entradas... ¡va a pensar que soy un puto ludópata obsesionado con las rachas de suerte! Permitirme que os lo aclare: no es así. Normalmente no presto mucha atención a la suerte. Acostumbro a ganar cuatro de cada cinco días. A veces esa media sube, otras baja. No hay problema, así es el poker. Pero últimamente no sé qué pasa que o bien pierdo poco durante muchas sesiones consecutivas, o gano mucho en unas pocas sesiones. Yo preferiría que los resultados fueran más estables, pero supongo que hay que aceptar esta fase como otra más en mi carrera de jugador de poker.
Pues bueno, el viernes hicimos una visita al casino de Amsterdam y jugamos un rato al blackjack. En Amsterdam, como en casinos de otras partes, han puesto máquinas que mezclan las cartas automáticamente en cada mano, con lo que no se puede contar cartas, ni hacer shuffle tracking, ni nada. Así que tuvimos que conformarnos con jugar siguiendo la "estrategia básica". Ganamos unos cuantos euros, pero ésa no es la cuestión; la cuestión es que no tiene sentido jugar así a blackjack, cediéndole un 0,56% de ventaja a la casa. Porque es que el blackjack ni siquiera es un juego divertido (o al menos para mí no lo es).
Después del blackjack dimos una vuelta por el casino y vimos que había una partida de Texas Hold'em con límite en marcha. Apuestas a 10€/20€. Pero decidí no jugar. Mi bankroll actualmente da para jugar en ese nivel, el problema es que no tenía la cabeza despejada. En Amsterdam cuesta mucho mantener la cabeza despejada, si sabéis a lo que me refiero. El caso es que estuvimos observando la partida durante unas cuantas manos, y, os costará creerlo, pero el juego era tan pésimo como el que se practica en Pacific Poker. En todas las manos seis o siete jugadores iban al flop y varios llegaban hasta el river. Un desastre. Nosotros estábamos colocados detrás de una mujer que tenía pinta de señora rica, pero que jugaba como una maníaca. Era tan descuidada que en cada mano le veíamos las cartas (se las veíamos Zowie, yo y el tipo que estaba sentado a su lado). Iba a todas las manos, raise, re-raise, con pareja de 5s y cosas peores. Para mí fue un shock. Quiero decir, siempre me había preguntado qué pinta puede tener un maníaco y nunca me había imaginado que pueda ir perfumado y vestido de Gucci.
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